No voy a contar nada nuevo.
Hoy día de Reyes, día de reunión. Mi familia concretamente no es muy numerosa, por un lado podría verse como todo un alivio, y quizá lo sea, por otro lado tiene su inconveniente: sus integrantes cada vez son más mayores, debido a ello están entrando en una especie de dinámica pseudo-senil, por describirlo amablemente, a fin de cuentas podría ser mucho más horrible, ocurrirá cuando se pueda decir indefectiblemente que están dementes, ahora sólo comienzan con los cambios bruscos de humor, la regresión de cierta personalidad infantil a ratos, comentarios y comportamientos que antes no se veían, ... Mi abuela paterna, pobrecilla, es de las pocas que se salva, simplemente no se entera de nada, a las 7 de la tarde cuando mi madre le ha puesto agua en su vaso ha saltado “pero si no te hemos puesto baileys!!” y ella sólo ha dicho suavemente “¡ah! Pues no me había dado cuenta”. Aquí son necesarias dos aclaraciones: la primera, una velada familiar en mi casa sin baileys no es tal, viene definido en un reglamento nunca escrito, “toda concentración de más de tres personas en la familia PB constará de dos elementos indispensables: Baileys y hielo”, la excepción se da en el hogar de mi abuela materna ya que ahí lo más habitual es encontrar susodicha botella a punto de acabarse junto con los restos de todas las promociones de la marca (vasitos de chocolate, cocteleras, etc) y ahí pasamos a la segunda aclaración: el resto de mujeres de mi familia llevaba desde las 4 chupando de lo lindo, no he querido comprobar en que estado ha quedado la botella recién comprada. Actualmente cuando nos reunimos en mi casa sólo estamos 9 personas, 4 somos el núcleo propiamente dicho, pero sólo hay dos integrantes por debajo de los 50 años (mi hermana y yo), y sólo hay un hombre (mi padre). A veces a mi hermana y a mi nos da por sacar conclusiones, ella prefiera a toda la familia paterna lejana, con la que no nos reunimos más que para las bodas, yo la verdad es que no, demasiado habladores, demasiado entrometidos, nunca me han gustado las aglomeraciones, no sé comportarme en grandes grupos, en mi familia por lo menos disfruto de un puesto observador, a fin de cuentas más que malo es peculiar. Y aún así seguimos reuniéndonos cada Navidad y seguimos aguantándonos en conjunto, a mi personalmente me gusta mi familia, pero con cada miembro por separado.