Esta tarde me voy a Plaza. Sí, a ese super-mega-descomunal centro comercial que han abierto a las afueras de Zaragoza, le pongo todos esos adjetivos porque comparativamente todavía no teníamos nada igual en esta ciudad.
No es que esté pensando febrilmente de nuevo en ropa, lo juro, pero los sábados también vale allí el carnet joven para el cine y bueno, alguna cosa de ropa tengo mirar así que aprovechando...
Al contrario de lo que se cree alguno que yo me sé por aquí, de momento no es que me encante, lo cierto es que me agobia el simple hecho de saber que hay tanta tienda junta, por mucho que no tenga que entrar en todas y ni siquiera sea necesario, pero el saber que están me resulta un poco estresante. Debo ser de las que se ahogan en una pecera, que se le va a hacer.
La primera vez que fui estuve en el famoso Primark, adorado y odiado en proporciones similares me atrevería a decir, por mi parte ni lo uno ni lo otro, es entrar sabiendo a por lo que vas: ¿qué encuentras un juego de pinzas de pelo superhortera por 1'50 €? Si estabas buscando algo para la hora de meterte a la ducha ¡qué mas da el aspecto! Y lo cierto es que los subproductos de Lycra (marca) me parecieron muy aprovechables; no me voy a coger unas medias de espuma de dos duros que había por ahí rondando pero sí me parece muy válido por dos € más unas medias opacas negras de una marca conocida, trabajen o no con las misma calidad (gastarme 12 euros en unas medias que rompo a la primera de cambio siempre me ha dolido mucho). Lo que ocurre en Primark es que te colocan todas esas cosas medianamente aceptables al lado de zarrios tirados de precio y la gente se vuelve un poco tarada cuando se trata de encontrar lo más barato en una tienda ya muy barata de por sí.
Cada vez me asusto menos ante estas tiendas hiperbaratas y me preocupo menos por la falta de calidad. Me explico: este verano me dejé 40 € en una camiseta de marca monísima y al final de Septiembre estaba llena de bolisas lo mismo que si la hubiera comprado en el H&M. Mi conclusión es que pesa demasidado el estar en una sociedad consumista en donde nada, ni siquiera lo caro, está hecho para durar, se asume que si te has gastado ese dinero es porque lo tienes y eres tan sumamente pijotero como para tener que renovar tu vestuario entero la próxima temporada. Yo nunca he tenido problemas de dinero, pero tampoco he tenido nunca una necesidad imperiosa de demostrar lo que puedo gastar comprándome siempre el último modelo de todo, dejo de llevar cosas porque creo que ya no se llevan, pero no me gusta tener que cambiarlas porque no han dado el resultado adecuado. Creo que me explico... No tengo claro si estas conclusiones son acertadas pero nacen de una sensación que se me acaba quedando en mente y a mi sinceramente me gusta asumir que si te gastas dinero te dura y si no te lo gastas, pues no, que me mezclen los términos me hace sentirme un poco estafada.
Por último asumir que no voy a cambiar radicalmente (ni mucho menos), pero creo que voy a dejar de preocupar tanto como hasta ahora e intentar ser más utilitaria (ya lo sé ya, JA), por ejemplo: sólo voy a tener zarrio-bolsos, total, los voy a dejar tirados en cualquier sitio donde me hayan dejado cambiarme en prácticas y al alcance de prácticamente todo el mundo y si no tirados por un bar, o si estoy pensando en darme un capricho para tener más ropa me iré al Zara y no miraré dentro de Pepe Jeans ese vestidito negro tan cuco...
Y bueno, después de dejarme 50€ porque sí ayer en Fnac (contando un regalo inesperado ¡eh!) voy a ver si esta tarde compro únicamente lo que necesito y dejo de ser una manirrota sin dinero en la cuenta corriente. (Venga, piensa en una boda en Diciembre, piensa que hace frío, piensa que sólo necesitas algo para esa boda, ...)