Estoy reordenando prioridades en mi vida. Lo que ocurre es que no sé muy bien donde ponerlas.
La 1 y 20 de la mañana no es un momento muy bueno para ello si contamos con que me esperan (de nuevo) 11 horas y media de trabajo y codos. Antes pensaba que eso no sería posible, me asustaba pensar en que llegaran estos días y de repente, aquí estoy, ya han pasado dos meses y el tiempo sin fechas pasa volando. Los días se suceden en semana de Neumo, semana de Reuma, ... Día de test 1, día de Mir (x2), día de test (x2), simulacro (¿toca turno de mañana o de tarde?, etc. La rutina se repite y de repente te fijas en que estás a mediados de Agosto, ya ni las campanas tocando agónicamente cada hora el "Asturias patria querida" hacen que el tiempo pase despacio.
Supongo que la prioridad número uno es que nada más que preparar el Mir importa y el resto de aspectos de mi vida deberán ser analizados en Enero.
Es raro perder todos los objetivos de golpe, aunque en realidad tampoco fuera así... He visto una entrada de este blog de Noviembre "dices que seguimos juntos por inercia", creo que al final fui la única sincera de los dos, la única consecuente con sus palabras y pensamientos, aunque costara su tiempo.
Realmente no me da mucho tiempo a pensar en nada...
Ah, sí, da tiempo a pensar en que en realidad voy a tardar muchos meses en darme cuenta de como es realmente mi vida.
miércoles, agosto 18
domingo, agosto 8
Noches como hoy...
Te echo de menos.
Y no sé si he hecho mal o si he hecho bien. Si estábamos mal o estábamos bien, quizá necesitara ser como Ted en How I met your mother y escribir una carta cada vez que acabara con alguien para recordarme porque se acabó y porque no quiero volver con él.
No. Sé que no sería lo mismo, que tantos años pesan, que tu conciencia pesa más que la mía y que no, que no estábamos bien.
Pero te echo de menos. Echo de menos que alguien sepa exactamente que pienso, que me diga preciosa y con el que sueñe acabar como Mapi y Luis este verano.
Pero a la vez sé, que tenía que hacer esto sola, que si en dos semanas estábamos así, no podía permitírmelo más adelante.
Y odio tu orgullo y odio el mío. Odio no ponernos de acuerdo. Odio que si te digo "dame tiempo" se transforme en "dedícame a mi más tiempo". Que quizás uno, dos, tres o siete meses de silencio hubieran tenido un buen resultado, pero yo soy de todo o nada y tu eres de blanco o negro.
No nos gustan los grises, y así nos va.
Espero que un día sea para bien, para los dos. De veras lo espero.
Pero noches como hoy... Te echo de menos y no sé si te echo de más. No sé como me siento, pero tengo que tirar para adelante y sobretodo, aprender a arreglármelas sola.
Y no sé si he hecho mal o si he hecho bien. Si estábamos mal o estábamos bien, quizá necesitara ser como Ted en How I met your mother y escribir una carta cada vez que acabara con alguien para recordarme porque se acabó y porque no quiero volver con él.
No. Sé que no sería lo mismo, que tantos años pesan, que tu conciencia pesa más que la mía y que no, que no estábamos bien.
Pero te echo de menos. Echo de menos que alguien sepa exactamente que pienso, que me diga preciosa y con el que sueñe acabar como Mapi y Luis este verano.
Pero a la vez sé, que tenía que hacer esto sola, que si en dos semanas estábamos así, no podía permitírmelo más adelante.
Y odio tu orgullo y odio el mío. Odio no ponernos de acuerdo. Odio que si te digo "dame tiempo" se transforme en "dedícame a mi más tiempo". Que quizás uno, dos, tres o siete meses de silencio hubieran tenido un buen resultado, pero yo soy de todo o nada y tu eres de blanco o negro.
No nos gustan los grises, y así nos va.
Espero que un día sea para bien, para los dos. De veras lo espero.
Pero noches como hoy... Te echo de menos y no sé si te echo de más. No sé como me siento, pero tengo que tirar para adelante y sobretodo, aprender a arreglármelas sola.
miércoles, julio 14
Confusión
No espero que lo entiendas.
No creo que ni yo misma lo entienda.
Puede que otra vez me dejara ceder por la presión, o puede que no, que simplemente haya pasado porque tenía que pasar y ya está.
Han sido un año, dos, de muchos cambios; y poco a poco no sé si los hemos ido sobrellevando o nos hemos ido dejando hundir poco a poco por ellos.
Y de repente, como una bofetada, se me mueven todos los esquemas de mi vida, todo en lo que creía, todo con lo que soñaba se me desmorona... No soy capaz de ver más allá de las páginas que me tocan estudiar cada día, pensar en el futuro me agobia, pensar en ti me agobia, pensar en cuidar de alguien que no sea de mi misma me agobia.
Y te quiero, y a la vez no. No me siento con fuerzas de cuidar una relación, no me siento capaz de amar como lo hacía antes. Sería injusta si dejo que eso pase sin dejarte libre.
Porque me duele hacerte daño, me duele horrores pensar en que sufres por mi culpa, pero no creo que arrastrar siete meses más esta situación sea una solución.
Sólo espero que un día no me odies como lo haces ahora.
No creo que ni yo misma lo entienda.
Puede que otra vez me dejara ceder por la presión, o puede que no, que simplemente haya pasado porque tenía que pasar y ya está.
Han sido un año, dos, de muchos cambios; y poco a poco no sé si los hemos ido sobrellevando o nos hemos ido dejando hundir poco a poco por ellos.
Y de repente, como una bofetada, se me mueven todos los esquemas de mi vida, todo en lo que creía, todo con lo que soñaba se me desmorona... No soy capaz de ver más allá de las páginas que me tocan estudiar cada día, pensar en el futuro me agobia, pensar en ti me agobia, pensar en cuidar de alguien que no sea de mi misma me agobia.
Y te quiero, y a la vez no. No me siento con fuerzas de cuidar una relación, no me siento capaz de amar como lo hacía antes. Sería injusta si dejo que eso pase sin dejarte libre.
Porque me duele hacerte daño, me duele horrores pensar en que sufres por mi culpa, pero no creo que arrastrar siete meses más esta situación sea una solución.
Sólo espero que un día no me odies como lo haces ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)