sábado, octubre 18

Sobre la ética de Hitler...

En segundo cursé una asignatura llamada Bioética. Su planteamiento me pareció muy acertado e interesante: Nunca pretendieron imponernos ninguna forma de pensar sobre temas delicados, siempre nos animaron a pensar, código deontológico y ley 41/2002 en la mano. Fuimos desgranando poco a poco el temario, promocionando que pensáramos por nosotros mismos, enseñándonos a argumentar y dar nuestros motivos. Sí, es evidente que cuando se habla de según que asuntos siempre queda un poso que te hace saber hacia donde tira tu profesor, es inevitable, pero nunca impusieron su forma de pensar y evitaron en todo momento pronunciarse en actividades tales como los debates, en los que, por cierto, no siempre te tocaba del lado de tus convicciones si no que igual tenías que apoyar otras ideas o bien tenías que tocar las diferentes posturas dentro del mismo tema, aunque también hubo trabajos en los que hablabas sólo de tu propio punto de vista, no os vayáis a pensar. Y sobretodo, en vez de centrarse en asuntos tan polémicos hoy en día como pueden ser el aborto, la eutanasia, etc. Lo más importante de la asignatura fue lo referido a la actitud hacia el paciente, incluyendo la del día a día, la de los momentos difíciles, ... Algo que muchas veces se deja de lado y es mil veces más básico que todo los demás que se pueda tratar en una asignatura así.

Lo que iba a contar en realmente es que el otro día en Pediatría nos dieron una clase de Bioética aplicada a tal especialidad, una completamente diferente al planteamiento de mis antiguos prpfesores. Había momentos en los que querías cerrar los ojos y dejar de escuchar, porque una cosas es que cada uno tenga su opinión y cada una sea perfectamente válida y otra que te digan "esto es así y punto", como si sólo el fuera poseedor de la verdad absoluta. Un tema que tocó fue el nacimiento de embriones seleccionados para no tener una enfermedad genética, por supuesto se centró en la muerte de todos esos seres humanos de 4 células descartados para seleccionar uno sano, la polémica ahía está servida de acuerdo, pero que no me impongan su opinión y sobretodo, una vez habiendo argumentado así llegando a hablar de asesinato, no hables de dejar morir y enfermar a niños por el bien de los venideros, porque entran ganas de vomitar.

Me explico: Existe una enfermedad llamada fetilcetonuria, es una rara enfermedad de base hereditaria y recesiva, lo cual quiere decir que para verse afectado hay que ser homocigoto, es decir, tendrías que tener una copia afectada del gen que produce la enfermedad de cada progenitor, un fallo heredado de papá y otro de mamá, mientras que los más probable es que ellos sean sanos. Estos niños antiguamente no tenía ninguna posibilidad, el problema consiste en que carecen de una enzima que metaboliza el aminoácido fenilalanina, debido a su acúmulo en el organismo se afecta el sistema nervioso central produciéndose retraso del desarrollo y una importante deficiencia mental. Supongo que alguno habrá oído hablar de la prueba del talón que se hace a los recién nacidos, sirve para detectar la fenilcetonuria, ya que el tratamiento es una dieta que restrinja completamente la fenilalanina, evitándose su acúmulo en el organismo y por tanto frenando radicalmente los síntomas de los enfermos.

En fin, el planteamiento de este energúmeno (por no llamarlo profesor) era si realmente era ético tratar a estos niños ya que al crecer sin graves retrasos mentales y vivir hasta la edad adulta podía reproducirse y por tanto tendrían hijos a los que les transmitirían una copia del gen afectado, elevando la población de heterozigotos para la fenilcetonuria y por tanto aumentando las posibilidades (¡Uy, sabe dios hasta cuanto!) de que ese heterozigoto se encuentre con otro y claro, existe mayor probabilidad de transmisión del gen afectado y también de la enfermedad. Siempre es mejor matar a unos cuantos para crear humanos más puros ¿no lo decía ya Hitler? A mi me lo dicen también en clase y no parece preocuparle a nadie, en cambio por cuatro conceptos a favor de la tolerancia, bla bla, dicen que en las aulas adoctrinan a los niños con "Educación a la ciudadanía", en cambio a mi me pueden presentar una moral cercana a la de los nazis sin que nadie se escandalice. Como Mafalda, parafraseando a Groucho Marx, "Paren el mundo, que yo me bajo".

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