jueves, febrero 26

Huir

No sé por qué pero desde el segundo año de carrera (o así) siempre tengo ganas de salir corriendo antes de un examen.

Sé que antes no tenía esa inseguridad, casi hasta me gustaba presentarme al examen y sentir la satisfacción de ver como era capaz de contestar, de dejar por escrito lo que había aprendido, demostrar lo que había trabajado.

Igual es cosa de ese sentimiento global que me invade de no saber nada, no me refiero ante un determinado examen, por saber que tenía que haber estudiado más, etc. Si no más bien a una sensación general de que mis conocimientos son muy imprecisos y de que voy a sentirme muy desamparada el día de mañana cuando me tenga que enfrentar a mi trabajo.

Ahora, antes de hacer un examen siento que estoy vacía y no sé nada. Lo malo es que a veces también lo siento cuando ya tengo los folios delante. Y no me desatasco, o no del todo. Veo las páginas, los colores del subrayado, la distribución de los párrafos en mis apuntes... Pero no consigo ver la letra que hay dentro y lo que he escrito.

El de mañana es un examen de desarrollo, normalmente mis pruebas ya suelen ser casi todas de test y lo cierto es que en los últimos que he tenido de este tipo no me ha ido demasiado bien. Cuando se trata de elegir una respuesta entre cinco sólo tienes que buscar en tu mente un dato concreto, o colocarte en una situación concreta, no hacerte una composición mental entera, y aunque cuando estás en prácticas e interaccionas con tu médico (si, algunos se prestan a las prácticas de verdad) tienes que hacer uso de esos conocimientos, no lo haces con un reloj corriendo, un folio en blanco delante y todos tus compañeros separados con el DNI sobre la mesa.

Guardo demasiada negatividad últimamente hacia mi carrera, un poco de desesperanza, quizá. Si ni siquiera consigo que mi propio novio confíe en los médicos o en el sistema en general, y no sé que hacer con él cada vez que le ocurre una nimiedad, no sé que espero hacer el día de mañana... Supongo que atender a pacientes descontentos con el sistema, quemados con el sistema, que piensen que la medicina es capaz de todo y que su médico no es capaz de moverse por nada.

Entran ganas de huir, de no hacer nada. Y sin embargo, aquí sigo.

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