Me encantan los friki momentos que se dan entre Chess y yo de vez en cuando. Hace un rato, hemos vuelto de cenar con mi padre y al abrir la puerta de casa con la gata somnolienta detrás hemos empezado a cantarle "Cuídame el gato, Manuel" (véase Los Gandules por Youtube, sí, yo tampoco lo esperaba de mi misma). Puede parecer muy triste y vergonzoso así contado pero lo cierto es que nos echamos unas risas juntas.
Hay más momentos "tontos" en mi vida, el martes fui a comprar entradas para U2, había pasado el día anterior por la tienda y me dijeron que la última vez si hubo gente haciendo noche pero que todos los de la cola se llevaron entrada... Noche no quería hacer, así que decidí ir a las 6 de la mañana, papá me acompañó (es un poquito cabezón) y lo cierto es que, aunque no me lo esperaba en absoluto, no había nadie, sólo un señor mayor metido en una furgoneta. Mi padre se va a estar metiendo conmigo toda la vida, da igual que las entradas se agotaran en 54 minutos la otra vez, que hace unos años J se hiciera 7 horas de cola para volver de vacío... Nada, desde ahora: "Ya lo entiendo, cariño, estos de U2 son los de u dos u tres en la fila, ¿no? jijijiji".
Y esta mañana, con la nueva norma de que hay que entrar a los quirófanos con pijama blanco (para cambiártelo dos metros más adentro por uno verde) y como esos sólo se dan a trabajadores, ha tenido que llamar el cirujano por el interfono para que le vieran por la cámara de blanco y nosotros hemos entrado corriendo por detrás suyo cual gamberrillos destrangis. También nos hemos ido corriendo.
Y para seguir de buen humor me voy a jugar al pilla-pilla con la gata, que estamos perfeccionando la técnica.
Hay más momentos "tontos" en mi vida, el martes fui a comprar entradas para U2, había pasado el día anterior por la tienda y me dijeron que la última vez si hubo gente haciendo noche pero que todos los de la cola se llevaron entrada... Noche no quería hacer, así que decidí ir a las 6 de la mañana, papá me acompañó (es un poquito cabezón) y lo cierto es que, aunque no me lo esperaba en absoluto, no había nadie, sólo un señor mayor metido en una furgoneta. Mi padre se va a estar metiendo conmigo toda la vida, da igual que las entradas se agotaran en 54 minutos la otra vez, que hace unos años J se hiciera 7 horas de cola para volver de vacío... Nada, desde ahora: "Ya lo entiendo, cariño, estos de U2 son los de u dos u tres en la fila, ¿no? jijijiji".
Y esta mañana, con la nueva norma de que hay que entrar a los quirófanos con pijama blanco (para cambiártelo dos metros más adentro por uno verde) y como esos sólo se dan a trabajadores, ha tenido que llamar el cirujano por el interfono para que le vieran por la cámara de blanco y nosotros hemos entrado corriendo por detrás suyo cual gamberrillos destrangis. También nos hemos ido corriendo.
Y para seguir de buen humor me voy a jugar al pilla-pilla con la gata, que estamos perfeccionando la técnica.
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