lunes, diciembre 15

Susceptibilidad

Si es que en el fondo soy una "borde de mierda", encima que me llevan en coche me tengo que acabar metiendo con la forma de conducir de Ye (sí, he resultado ser así de desagradecida), pero es que a dos días de un examen servidora está algo susceptible y la otra además de irme calentando ligeramente (he sido desproporcionada) lleva unos meses un tanto agresiva o petarda, o lo que se quiera decir de ella, tras la vuelta del Erasmus.

Así que:
1º De verdad, no abro tan fuerte la puerta del coche, no la "acompaño" que tu dices, pero no la mando a Cuenca, y de todas formas, si lo hago, ¿qué más te da? Si tu ya sabes como llevas los laterales de rayas y bollos siendo un coche prácticamente nuevo y que para colmo apenas has usado, ¡si tú tienes mil veces menos cuidado con él! ¡Si está que da pena por fuera y tiene tres años! ¡Qué te he visto llevarte un seto entero aparcando y ni enterarte!

2º Me pone extremadamente nerviosa que te saltes semáforos en ambar maduro a velocidad constante de 40 km/h, encima dos de ellos seguidos y pasando por un cruce de coches grande, joder, que tiene delito, y a mi modo de ver hasta peligro. Caracol temerario.

3º Cambiar de tercera a segunda sólo para una curva cerrada forma parte de conducir bien, no deja de merecer la pena sólo por ser una curva, de verdad, ya sé que para ti ese concepto tiene que ver con que el coche se te note suave, si, tan suave que se te cale por no saber adecuar marcha/velocidad, tan suave que dejes de acelerar por un semáforo y tengas que hacer en primera los dos últimos metros porque has dejado demasiado lejos de pisar el acelerador.

Lo que me fastidia es que ha sido la conjunción de todas las circunstancias (incluyendo que te regalaran el carnet de conducir, véase "si yo te apruebo porque ya supongo que si fueras mal no te hubieran presentado, habrán sido los nervios", con bronca posterior del profesor de autoescuela por la vergüenza pasada con tu examen), en fin, que la conjunción de todos los hechos y mi mala leche de los últimos días han sido los que ante tu autoexaltación de "yo no conduzco bien, pero tengo buenos detalles, porque no voy deprisa ni se me notan tanto los cambios de marcha, ...", me han hecho decir:

"Ye, que vayas lenta no quiere decir que conduzcas bien, de hecho, no lo haces"

Todo desde el amor de una amiga ¡eh! y una borde desagradecida.

miércoles, noviembre 19

En estos días...

Mientras voy de un lado a otro se me van ocurriendo cosas para el blog. En muchas ocasiones, incluso les llego a dar forma en mi cabeza, como si estuviera delante del ordenador escribiendo, pero luego no almaceno mis ideas en absoluto.

En estos tiempos de "crisis" me voy a tener que pedir un pda, un iphone o un algo...

Que me caiga del cielo porfaaaa.

Así que nada, me voy a dormir, ante la falta de medios ya probaré a echarme una libreta, ¿o queda muy friki?

En fin, que el tiempo no me da para todo y cuando llego a casa no tengo ganas de contar nada, a pesar que durante el día mi cabeza va dando vueltas. Como lo de colocarnos unos electrodos en la cabeza e ir transcribiendo todavía es cienciaficción, simplemente me voy a tener que conformar con un blog actualizado de ciento a viento :-(

Muchas, muchas ideas desordenadas tengo ahora mismo en la cabeza.

sábado, noviembre 1

Fiebre de consumismo

Esta tarde me voy a Plaza. Sí, a ese super-mega-descomunal centro comercial que han abierto a las afueras de Zaragoza, le pongo todos esos adjetivos porque comparativamente todavía no teníamos nada igual en esta ciudad.

No es que esté pensando febrilmente de nuevo en ropa, lo juro, pero los sábados también vale allí el carnet joven para el cine y bueno, alguna cosa de ropa tengo mirar así que aprovechando...

Al contrario de lo que se cree alguno que yo me sé por aquí, de momento no es que me encante, lo cierto es que me agobia el simple hecho de saber que hay tanta tienda junta, por mucho que no tenga que entrar en todas y ni siquiera sea necesario, pero el saber que están me resulta un poco estresante. Debo ser de las que se ahogan en una pecera, que se le va a hacer.

La primera vez que fui estuve en el famoso Primark, adorado y odiado en proporciones similares me atrevería a decir, por mi parte ni lo uno ni lo otro, es entrar sabiendo a por lo que vas: ¿qué encuentras un juego de pinzas de pelo superhortera por 1'50 €? Si estabas buscando algo para la hora de meterte a la ducha ¡qué mas da el aspecto! Y lo cierto es que los subproductos de Lycra (marca) me parecieron muy aprovechables; no me voy a coger unas medias de espuma de dos duros que había por ahí rondando pero sí me parece muy válido por dos € más unas medias opacas negras de una marca conocida, trabajen o no con las misma calidad (gastarme 12 euros en unas medias que rompo a la primera de cambio siempre me ha dolido mucho). Lo que ocurre en Primark es que te colocan todas esas cosas medianamente aceptables al lado de zarrios tirados de precio y la gente se vuelve un poco tarada cuando se trata de encontrar lo más barato en una tienda ya muy barata de por sí.

Cada vez me asusto menos ante estas tiendas hiperbaratas y me preocupo menos por la falta de calidad. Me explico: este verano me dejé 40 € en una camiseta de marca monísima y al final de Septiembre estaba llena de bolisas lo mismo que si la hubiera comprado en el H&M. Mi conclusión es que pesa demasidado el estar en una sociedad consumista en donde nada, ni siquiera lo caro, está hecho para durar, se asume que si te has gastado ese dinero es porque lo tienes y eres tan sumamente pijotero como para tener que renovar tu vestuario entero la próxima temporada. Yo nunca he tenido problemas de dinero, pero tampoco he tenido nunca una necesidad imperiosa de demostrar lo que puedo gastar comprándome siempre el último modelo de todo, dejo de llevar cosas porque creo que ya no se llevan, pero no me gusta tener que cambiarlas porque no han dado el resultado adecuado. Creo que me explico... No tengo claro si estas conclusiones son acertadas pero nacen de una sensación que se me acaba quedando en mente y a mi sinceramente me gusta asumir que si te gastas dinero te dura y si no te lo gastas, pues no, que me mezclen los términos me hace sentirme un poco estafada.

Por último asumir que no voy a cambiar radicalmente (ni mucho menos), pero creo que voy a dejar de preocupar tanto como hasta ahora e intentar ser más utilitaria (ya lo sé ya, JA), por ejemplo: sólo voy a tener zarrio-bolsos, total, los voy a dejar tirados en cualquier sitio donde me hayan dejado cambiarme en prácticas y al alcance de prácticamente todo el mundo y si no tirados por un bar, o si estoy pensando en darme un capricho para tener más ropa me iré al Zara y no miraré dentro de Pepe Jeans ese vestidito negro tan cuco...

Y bueno, después de dejarme 50€ porque sí ayer en Fnac (contando un regalo inesperado ¡eh!) voy a ver si esta tarde compro únicamente lo que necesito y dejo de ser una manirrota sin dinero en la cuenta corriente. (Venga, piensa en una boda en Diciembre, piensa que hace frío, piensa que sólo necesitas algo para esa boda, ...)

jueves, octubre 30

Por las mañanas

Me levanto a oscuras para no despertarla. Despacio, sin hacer ruido, voy abriendo una a una las ventanas. Aún no ha notado mi presencia.

Me alejo de donde está ella y me dirijo hacia la otra punta de las casa, voy al baño y me refresco la cara, me miro al espejo y pienso con pereza en el día que me espera.

Al volver para cerrar las ventanas ya demuestro que soy más ruidosa de lo que pretendo, reclama mi atención y cuando le abro la puerta se abalanza sobre mis piernas como si hiciera siglos que no me viera. Me recuerda que es una buena gata, que quiere a sus dueños y bla, bla, bla, es decir, se refrota un poco, ronronea lo suficiente y enseguida pone rumbo a la cocina rabo en alto, que al fin y al cabo la comida es el punto importante de la mañana y, como todo el mundo sabe, los gatos son animales muy interesados de si mismos.

Me cambiarías por cualquiera que te calentara leche por las mañanas, ¿verdad que sí?

sábado, octubre 18

Sobre la ética de Hitler...

En segundo cursé una asignatura llamada Bioética. Su planteamiento me pareció muy acertado e interesante: Nunca pretendieron imponernos ninguna forma de pensar sobre temas delicados, siempre nos animaron a pensar, código deontológico y ley 41/2002 en la mano. Fuimos desgranando poco a poco el temario, promocionando que pensáramos por nosotros mismos, enseñándonos a argumentar y dar nuestros motivos. Sí, es evidente que cuando se habla de según que asuntos siempre queda un poso que te hace saber hacia donde tira tu profesor, es inevitable, pero nunca impusieron su forma de pensar y evitaron en todo momento pronunciarse en actividades tales como los debates, en los que, por cierto, no siempre te tocaba del lado de tus convicciones si no que igual tenías que apoyar otras ideas o bien tenías que tocar las diferentes posturas dentro del mismo tema, aunque también hubo trabajos en los que hablabas sólo de tu propio punto de vista, no os vayáis a pensar. Y sobretodo, en vez de centrarse en asuntos tan polémicos hoy en día como pueden ser el aborto, la eutanasia, etc. Lo más importante de la asignatura fue lo referido a la actitud hacia el paciente, incluyendo la del día a día, la de los momentos difíciles, ... Algo que muchas veces se deja de lado y es mil veces más básico que todo los demás que se pueda tratar en una asignatura así.

Lo que iba a contar en realmente es que el otro día en Pediatría nos dieron una clase de Bioética aplicada a tal especialidad, una completamente diferente al planteamiento de mis antiguos prpfesores. Había momentos en los que querías cerrar los ojos y dejar de escuchar, porque una cosas es que cada uno tenga su opinión y cada una sea perfectamente válida y otra que te digan "esto es así y punto", como si sólo el fuera poseedor de la verdad absoluta. Un tema que tocó fue el nacimiento de embriones seleccionados para no tener una enfermedad genética, por supuesto se centró en la muerte de todos esos seres humanos de 4 células descartados para seleccionar uno sano, la polémica ahía está servida de acuerdo, pero que no me impongan su opinión y sobretodo, una vez habiendo argumentado así llegando a hablar de asesinato, no hables de dejar morir y enfermar a niños por el bien de los venideros, porque entran ganas de vomitar.

Me explico: Existe una enfermedad llamada fetilcetonuria, es una rara enfermedad de base hereditaria y recesiva, lo cual quiere decir que para verse afectado hay que ser homocigoto, es decir, tendrías que tener una copia afectada del gen que produce la enfermedad de cada progenitor, un fallo heredado de papá y otro de mamá, mientras que los más probable es que ellos sean sanos. Estos niños antiguamente no tenía ninguna posibilidad, el problema consiste en que carecen de una enzima que metaboliza el aminoácido fenilalanina, debido a su acúmulo en el organismo se afecta el sistema nervioso central produciéndose retraso del desarrollo y una importante deficiencia mental. Supongo que alguno habrá oído hablar de la prueba del talón que se hace a los recién nacidos, sirve para detectar la fenilcetonuria, ya que el tratamiento es una dieta que restrinja completamente la fenilalanina, evitándose su acúmulo en el organismo y por tanto frenando radicalmente los síntomas de los enfermos.

En fin, el planteamiento de este energúmeno (por no llamarlo profesor) era si realmente era ético tratar a estos niños ya que al crecer sin graves retrasos mentales y vivir hasta la edad adulta podía reproducirse y por tanto tendrían hijos a los que les transmitirían una copia del gen afectado, elevando la población de heterozigotos para la fenilcetonuria y por tanto aumentando las posibilidades (¡Uy, sabe dios hasta cuanto!) de que ese heterozigoto se encuentre con otro y claro, existe mayor probabilidad de transmisión del gen afectado y también de la enfermedad. Siempre es mejor matar a unos cuantos para crear humanos más puros ¿no lo decía ya Hitler? A mi me lo dicen también en clase y no parece preocuparle a nadie, en cambio por cuatro conceptos a favor de la tolerancia, bla bla, dicen que en las aulas adoctrinan a los niños con "Educación a la ciudadanía", en cambio a mi me pueden presentar una moral cercana a la de los nazis sin que nadie se escandalice. Como Mafalda, parafraseando a Groucho Marx, "Paren el mundo, que yo me bajo".