Y aunque parezca mentira lo pasamos bien contigo el viernes. Y lo digo así, tan directamente, porque el día que disfrutamos de verdad estando contigo hay que señalarlo en un calendario, lo mismo que el día en el que simplemente estás, para que vamos a autoengañarnos.Porque nos cansamos de como manejas las cosas, dando la sensación de que si llamas lo haces por compromiso, porque parece que hace tiempo que no llamas y se supone que seguimos siendo un grupo de tres, es entonces cuando te molestas en decir algo.
Nos das mil vueltas inimaginables a la hora de quedar o simplemente hablar con nosotras. Tienes un hueco (porque recordemos que nos sueles llamar para quedar en ese espacio de 5-7 antes de largarte a no sé que otro lado). Bueno, sigo: parece que tienes un hueco en tu apretada agenda de escritora de no-éxito y entonces se convierte para ti en urgente vernos, la mejor manera de transmitir esos pensamientos es por email: "Quedamos mañana a las 5, ¿os parece chicas? que tengo tiempo hasta que a las 7 fulano presente su plaquette de poesía y....."
Y después, en tu forma de actuar, se nota que te ha sentado mal que no contestáramos o que digamos "Lo hemos visto tarde", porque también sospechas que nos vemos sin que estés tu, lo cual es evidentemente cierto, porque si esperáramos a poder contar contigo hace ya tiempo que esta amistad de ¿tres? se habría deteriorado tanto que tendrías ya un compromiso social menos que atender. De modo que se da la vuelta a la tortilla y si nos descuidamos eres tu la que nos echas en cara algo, en vez de ser nosotras las que te digamos que nunca estás ahí y que cuando estás, hablar contigo se convierte en un acto impostado.
Así que encima, de vez en cuando, sueltas pequeñas pullitas por nuestra actitud hacia ti, sin darte cuenta que es consecuencia de tu propio trato. Ya hemos intentado demasiadas veces: decirte lo que nos sienta mal, aceptar tu nuevo yo, simplemente estar contigo cuando estás y estar sin ti cuando te ausentas, ... Cuando se empieza hablar contigo seriamente, con la intención de que veas las cosas que haces, pones carita sorprendida y no entiendes nada. Esa también es una constante, una filóloga que no entiende el castellano de los demás y ni siquiera el suyo propio, aunque creo que es porque te hace falta poner los pies en la tierra y prestar atención al mundo, no sólo a tu editor/no-pareja y a ese mundo en el que te has metido con el, donde hasta que llegue el final no sabrás quien estuvo ahí por ti y quien por el hombre con quien te acuestas. Sin contar con las duras críticas que despachabas hacia círculos similares al tuyo ahora. Pero eso, eso es otra historia.
Y a pesar de haber optado por una presencia ausente, a pesar de que el viernes ninguna tenía ya ganas de quedar contigo por los dos días previos, y a pesar por último de tus antecedentes: el viernes estuvimos muy bien contigo.
No sé si durará o dejará de dudar. También sé que aunque pasemos a disfrutar en estas reuniones más o menos frecuentes, tardará, si es que vuelve, en volver la confianza. Perdiste todas tus oportunidades una a una. Puede que vuelva pasarlo bien contigo, pero dudo que vuelvas a encontrarte en mi corta lista de personas con las que se puede contar.
Vuela alto, mariposa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario