jueves, febrero 26

Huir

No sé por qué pero desde el segundo año de carrera (o así) siempre tengo ganas de salir corriendo antes de un examen.

Sé que antes no tenía esa inseguridad, casi hasta me gustaba presentarme al examen y sentir la satisfacción de ver como era capaz de contestar, de dejar por escrito lo que había aprendido, demostrar lo que había trabajado.

Igual es cosa de ese sentimiento global que me invade de no saber nada, no me refiero ante un determinado examen, por saber que tenía que haber estudiado más, etc. Si no más bien a una sensación general de que mis conocimientos son muy imprecisos y de que voy a sentirme muy desamparada el día de mañana cuando me tenga que enfrentar a mi trabajo.

Ahora, antes de hacer un examen siento que estoy vacía y no sé nada. Lo malo es que a veces también lo siento cuando ya tengo los folios delante. Y no me desatasco, o no del todo. Veo las páginas, los colores del subrayado, la distribución de los párrafos en mis apuntes... Pero no consigo ver la letra que hay dentro y lo que he escrito.

El de mañana es un examen de desarrollo, normalmente mis pruebas ya suelen ser casi todas de test y lo cierto es que en los últimos que he tenido de este tipo no me ha ido demasiado bien. Cuando se trata de elegir una respuesta entre cinco sólo tienes que buscar en tu mente un dato concreto, o colocarte en una situación concreta, no hacerte una composición mental entera, y aunque cuando estás en prácticas e interaccionas con tu médico (si, algunos se prestan a las prácticas de verdad) tienes que hacer uso de esos conocimientos, no lo haces con un reloj corriendo, un folio en blanco delante y todos tus compañeros separados con el DNI sobre la mesa.

Guardo demasiada negatividad últimamente hacia mi carrera, un poco de desesperanza, quizá. Si ni siquiera consigo que mi propio novio confíe en los médicos o en el sistema en general, y no sé que hacer con él cada vez que le ocurre una nimiedad, no sé que espero hacer el día de mañana... Supongo que atender a pacientes descontentos con el sistema, quemados con el sistema, que piensen que la medicina es capaz de todo y que su médico no es capaz de moverse por nada.

Entran ganas de huir, de no hacer nada. Y sin embargo, aquí sigo.

viernes, enero 30

Determinación

He cenado dos noches seguidas fuera.

Ayer cené lo mismo que mi novio que casi pesa el doble que yo. Hoy definitivamente he cenado más que mi novio que casi pesa el doble que yo (y además le he añadido un coulant de chocolate de postre). Las dos veces he llegado a casa con ganas de vomitar y clamando por bicarbonato.

Nunca me he dado mal por mi peso (seguramente porque nunca he estado excesivamente pasada) pero he decidido que esto es preocupante. Sobretodo porque recuerdo que una vez que comienzas a cenar mucho no puedes pararlo y volver a la tortilla francesa y la fruta.

Hace dos veranos llegué a mi máximo. Comenzó con un viaje a Alicante alimentada a base de congelados marca "Dedo" y acabó en un viaje a 10 días a Portugal donde juro que comí como no he comido nunca y eso sí que era para reventar. Engordé 5 kg y me temo que 3 ó 4 fueron del último viaje. Luego no pude parar hasta que me quitaron dos muelas del juicio a la vez, una de las heridas se me infectó y además poco después pillé una gastroenteritis de aúpa.

No sé porque resulta tan adictivo comer una vez que empiezas a ponerte hasta arriba de cosas buenas, pero sé que yo no tengo grandes necesidades energéticas. Necesito no convertirme en Ye y sus soluciones drásticas. Mañana ceno fruta.

jueves, enero 22

De complicaciones

Me canso de mi madre.

No tengo ordenador. Mamá decidió bajarse un bonito fondo de Campanilla que resultó ser un troyano y se ha cargado mi ordenador y el suyo.

Con paciencia y esfuerzos, el suyo se arregló. Con pocos esfuerzos por nuestra parte según ella, pero es que quería que el mundo se paralizara en torno a ella y volver enseguida a jugar al Wow. Que Chess tuviera una recuperación del instituto y yo un examen de la facultad son hechos secundarios completamente, ¡dónde vamos a parar!

El mío tendrá que esperar a que yo tenga tiempo y encuentre un rato para subir a mi padre a casa cuando no esté mi madre. Por lo menos aprenderé a formatearlo de una vez, pero no quiero intentarlo sola.

Hoy le he comentado a J que cada vez me daba más la impresón que, aunque sea en menor medida, mi hermana y yo hemos pasado a ser una especie de sustitutivos de mi padre, encarnando la misma figura que suponía él para ella. J me ha dicho que el llevaba ya un tiempo teniendo esa impresión.

Mi madre cree que queremos que nos espere sentada en el sofá muerta de asco, para preguntarnos qué tal nos ha ido el día, y que claro, también queremos que todas las tareas de la casa recaigan sobre ella para que nosotras seamos felices y podamos estudiar, salir con nuestros novios y bla, bla, ... Demasiadas analogías con un discurso ya conocido.

Y no. Yo solo quiero que si hago cosas en casa parezca que me supervise mi madre, que no tengamos que estar nosotras continuamente pendientes de si se acaba la sal o la arena del gato, o de si hay comida para mañana. Que parece que seamos nosotras las madres que supervisemos lo que ella hace pero llevemos nosotras el control de todo. Yo quiero ayudarle, en todo lo posible, de verdad. Pero yo quiero que sea mi madre y, principalmente (que es ahí donde está el fallo), quiero que sea feliz de ser mi madre, nuestra madre. Que yo no sea un impedimento para vivir su vida (como dice ella) o un ente estorbante porque ensucia y come en su casa, y por tanto luego hay que limpiar una vez a la semana y cocinar cada día (o de vez en cuando, más bien).

No se trata, como ella piensa, de ver quien hace más tareas en casa o de si hace un número suficiente de ellas que yo considere apropiado para una madre. Se trata de que odio ver que todas esas cosas las hace como si tuviera una obligación impuesta, una que odia, como un "que he hecho yo para tener que cuidar primero de un marido y luego de mis hijas". Para mi madre cocinar es la obligación de tener que alimentar a dos seres que necesitan comida, y que menuda putada le gastan porque no les gusta la ensalada, le hemos salido así de caprichosas.

Pero como se piensa que es así y que encima nos quejamos de que es una mala madre, ya nos ha dicho que para que no ocurra más no nos va a dejar más responsabilidades, que ya se va a quedar sin vida, que nos hemos subido a su chepa pero que es el precio que tiene que pagar por haber tenido hijas.

Resulta complicado hablar con ella, resulta tedioso hablar de ella.

sábado, enero 10

Cheshiree

He pisado a la gata. Sólo ha sido un pisotón en la pata que le ha arrancado un maullido lastimero... He decir que me preocupaba más la posibilidad de decapitarla con la silla de Stokke (tiene la manía de jugar entre sus "patas balandeantes") o que se colara en la parte de abajo de la nevera y acabásemos con una segunda mascota helada (sí, el gorrión sigue esperando su entierro en una balda del congelador)

Nos hemos quedado solas, sí, la gata y yo. Es que Chess ha vuelto a las 8 de la mañana y ha quedado fuera de juego, no cuenta. En fin, que mamá se ha largado a no sé que cosa acerca de estrellas, constelaciones o bobadas místicas, no me preocupa que acabe en una secta, realmente me pone contenta que salga un poco de casa en vez de darle al Wow, y ella por su parte se siente como si estuviera haciendo una cosa que mi padre no al dejaría a hacer y eso la hace feliz. Cada vez pienso más que las limitaciones se las ponía ella misma y no nadie desde fuera, aunque ella por su parte siempre se las ha arreglado para culparnos a los demás. También sé que las cosas pueden volverse muy complicadas con el tiempo, sobreto en una relación que no empezó bien, así que tampoco puedo saber con certeza si mi madre siempre fue así o mi padre puso su granito de arena. Supongo que todo acaba siendo una mezcla de muchos factores, pero lo que si que creo de forma fehaciente es que no se trata de mirar errores pasados, si no de seguir mirando hacia delante. Puede que mi madre comenzara con mi padre por una mezcla de compasión y un "al fin y al cabo es el pretendiente más detallista", y puede que sí, que se arrepintiera ya a los tres meses de boda, pero no voy a lamentarme por ella porque si las cosas no hubieran sido así yo no estaría en este mundo. No, no tengo esa clase de sentimientos hacia su vida. Espero que ella tampoco, que simplemente mire lo que tiene y hacia delante, que no se ponga un ancla que la ahogue a ella sola.

Aunque hay días, como hoy, que está por ver si esto del divorcio les consume a ellos solos o a todos en general. Sí, Chess ha vuelto hoy a las 8 de la mañana, tenía clases particulares de matemáticas a las 11 de la mañana y había dicho que haría ella la comida para descargarme un poco de tareas. Cuando se levante tampoco habrá muchas diferencias con otros días, no va a haber ningún progenitor que le hable de lo que es ser responsable, aunque si así fuera tendría su ironía tras años de no poner límites, de no dar apoyo, ... Los pre-divorcios hacen mucho mal.

La gata y yo estamos solas en casa, el gato Cheshiree está durmiendo la borrachera en un cuarto al final del pasillo. Un lastimero quejido de gata, lo siento, Kira, no sé como te he pisado.

miércoles, diciembre 24

Árbol de Navidad a prueba de gatos, o casi

Bueno, con la llegada de la misina hubo que ponerse las pilas en lo que a poner el árbol de Navidad ser refiere. Intuíamos (muy acertadamente) que tal objeto podría ser considerado como un juguete gigante para la gata y visto que nuestros adornos ya son un poco añejos y, sobretodo, son rompibles, decidimos ir al Ikea a comprar unos nuevos de plásticos.

Umm, no, mentira, más bien decidí yo y me fui yo, porque esto eslo típico de "¡uh, sí!¡No podemos poner los adornos que tenemos con Kira!", pero decirlo y cogerse dos autobuses para ponerle remedio son conceptos diferentes (sobretodo si tu madre vive pegada a la pantalla de un ordenador, pero eso es otra historia).

Así que me fui al Ikea, a ver lo que quedaba de la campaña navideña, porque creo que llevaban abriendo dos domingos y el volumen de gente arrasando se nota... Así que aunque no había estrellas para lo alto del árbol (¡Joooo, yo quería!) sí que había varias cajas con surtidos de bolas de diferentes clases, pero ( gran pero) estaban divididas por colores por lo que había que decidirse...

Creo que he nombrado alguna vez algo acerca de la estupidez de la gente que se vuelve tarada cuando ve todo barato, bla bla bla... Así que eeemmmm, estoooo, digamos que como cada paquete sólo costaba un euro y tener el arbol monocolor o bicolor me parecía muy soso.... Estoooo.......¡Pues tenemos un árbol tricolor! (...más unas bolas de dos colores muy chulas, más unos "pájaros" que Chess me pidió por teléfono) y en total contamos con un nuevo surtido de bolas navideñas de 168 ítems (ni uno más, ni uno menos, los de Ikea cuentan por mí). ¡Pero es que las cajas grandes valían sólo 0,99€! (tarada, tarada)

De todos modos, no sale tan mal, si mi "suegra" o mi abuela, o mis vecinos, o alguien más necesita bolas de Navidad yo puedo darle unas cuantas. Eso a pesar de lo recargado y hortera que está el árbol (seré la causa indirecta juro que aunque yo quería tres colores no me hacía falta ponerle todas las clases de bola, ni ponerle todas las más posibles) y a pesar de que con el ritmo de embestidas que lleva la gata al árbol y la consiguiente pérdida de bolas casi es como para llegar a pensar que me había quedado corta...

Bueno, todavía queda ver si el árbol o su nuevo look aguantan todas las fiestas.

¡Feliz Navidad!